miércoles, 2 de octubre de 2013

Una banca


Siempre que paso por ahí espero encontrarla, verla sentada, esperando. La banca está situada en la terminal de autobuses, es de metal y está pintada de un gris brillante. Fue diseñada para que en ella se sentaran 4 personas o bien, en las noches de frio en las que la terminal se convierte en dormitorio, una persona comodamente alargada.

La banca no es distinta a las otras, sentado en ella se puede observar las personas que llegan a la ciudad, ver cómo bajan de una rampa de cemento y dirigirse al medio de transporte que más les convenga. Está flanqueada por un puesto de revistas y por una sucursal de El Globo, detrás no hay nada más que espacio por el que la gente transita.

Nuestra relación empezo a gestarse ahí, frente a la tienda del dolar. Ella esperaba por mí para irnos juntos a la escuela, enfundada en su chamarra azul, y con el pelo recogido en una cola de cabello, esbozaba una leve sonrisa al verme. Esperaba a que me sentara junto a ella, para nivelar la situación, y tomaba una de mis manos, la guardaba en una de las bolsas de su chamarra, Están frías, me decía.

Un pequeño beso y nos ibamos de ahí.

Esa banca y  muchos otros lugares se convirtieron en emblemas de nuestro fugaz amor. Esa banca sigue estando ahí, tal vez resignificada por nuevos amantes que se esperan, por nuevas parejas anhelantes de un futuro juntos

1 comentario:

  1. Faltó: Ella esperaba mil años a que la canción que estaba reproduciendo el iPod dejara de escucharse y el señorito apagara el aparato. =P

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