viernes, 8 de julio de 2011

Adriana regresa a casa.

Despues de 1 año de  no de dormir en casa, Adriana por fin regresa a Acapulco, han terminado sus clases en la UAM y está vez, si le alcanzo para el pasaje. Está en su cuarto, que hace las veces del hogar cuando está lejos de él. Sentada frente a su computadora le anuncia a todos sus amigos que ya se les hizo el milagrito, podran verla, no esconde su emoción, lo grita a los 4 vientos. Su boleto marca como la hora de salida las: 13:00 hrs, según sus calculos, estara llegando a eso de las 17:00 o a más tardar, las 18:00 hrs.

Ella se baña, se seca y se pone la pijama, bueno, esta vez por ser la ultima noche en el Df de éste semestre, sólo se quedara en ropa interior, ya saben, para irse aclimantando a la ropa ligera que el clima de la costa amerita y por qué no, para celebrar. Esta recostada mirando al infinito, se imagina todo lo que hara, a dónde ira, lo que comera y sobretodo, todos los abrazos que la distancia y el tiempo le han impedido dar. Poco a poco le gana el sueño y cierra los ojos, dormida, sigue sonriendo.

Derrapando llega a la terminal, ¡maldito taxitsta!, piensa y no deja de maldecirlo por haber manejado tan lento. Aborda el autobus justo a tiempo y se encuentra con una grata sorpresa, viajara sola, se acomoda y saca su aparatito magico, aquel que alamacena muchas muchas canciones en un espacio muy pequeño. Se coloca junto a la ventana y observa al autobus recorrer la distancia, quiere ver el paisaje, no quiere perderse ni un solo fotograma, quiere ver si algo ha cambiado desde que se fue.  Pasa el tiempo y el autobus junto con ella siguen avanzando, lo unico que nota es ya está aqui la primavera, los campos reverdecen y bueno, la carretera, sigue siendo accidentada y peligrosa asi que decide por su bien dormir un poco.

Despierta niña, levantate princesa le dicen en su interior, algo la insta a abrir los ojos y que bueno que sigue el consejo, ya va cerca de Acapulco, en un anuncio se lee: Acapulco 5 km., conforme avanza en su recorrido  algo llama su atención, patrullas de la policia federal, deben de ser la Federal de Caminos, piensa, esos siempre andan en las carreteras y bueno, demosle la razón, siempre han estado los de la federal de caminos, llega a la caseta de la venta, ya  huele a mar, ¿lo notas?, pasa el camión la caseta y lo recibe un conjunto de casas GEO, a ella no le gustan, la gente vivie muy apretada, no les dan espacio para respirar y casi ni hay agua, tiene razón.  Sigue la suceción interminable de puestos que venden cocos y sus derivados, todo normal piensa Adriana, el camión se detiene en el primer alto, ese que esta a la par de la central de abastos, una camioneta de  la PFP se les empareja, lleva a 4 policias encapuchados y con armas largas al hombro, ¿no tendran calor? es lo primero que piensa cuando los ve, encapuchados y con todo ese uniforme, pobrecitos. Es cierto, hace mucho calor aquí. Conforme siguen avanzando se percata que hay muchas de esas camionetas, muchas más.

Al bajar del autobus la recibe un golpe de aire caliente, el mismo de siempre y extrañamente está ahi su madre esperandola, le parece sumamente extraño porque ha sido esa mujer quien la ha hecho esperar periodos largos en la terminal, va y la estrecha entre sus brazos y le da un gran beso, su madre sólo atina a decir, Apurate, vamos al coche, se nos hace tarde. Adriana nota rara a su mamá, piensa que ella tiene la culpa, ha hecho algo malo tal vez, no lo sabe, avanza con la cabeza gacha tras su maleta que es remolcada hacia el auto, de un golpe la hechan en la cajuela y entran al unisono, se escucha el golpe de las puertas al cerrar seguido de un clip de los cinturones de seguridad. Enciende el motor, el rugir de la maquina es el unico ruido, ¿Qué pasa? pregunta Adriana, Te cuento llegando a la casa y así, en silencio sepulcral inician el viaje de regreso a casa, un viaje que deberia de haber sido lleno de risas y abrazos es dominado por la tensión y el silencio. Durante el tiempo que dura el trayecto la niña nota a su Acapulco cambiado, la gente camina apurada, ensimismada en sus pensamientos, con los hombros caidos, como si cargaran una pesada loza, por lo pronto, ya esta anocheciendo.

Se asoma en el horizonte su colonia, aquella donde los vecinos la vieron crecer para despues despedirla hacia su aventura universitaria, la emoción inunda su pecho, ha llegado a casa. Entran y su mamá le dice que se siente, un gesto serio domina su cara, Adriana obedece y se dispone a escuchar: Antes que nada hija mia quiero que sepas que estoy muy contenta de que estes aquí, conmigo, pero tú sabes que las cosas han cambiado, ahora la PF y el ejercito se encuentran en las calles de manera permanente, no hay día en el que no haya noticias de ejecutados y enfrentamientos asi que tendremos que modificar nuestro estilo de vida, no podras salir tanto y tendras que regresar temprano, antes de que ozcuresca. Perdoname, pero es por tu bien.

Se levanta la chica conmocionada por la noticia, advertencia pero sobretodo, por lo comentado, no lo puede entender. ¿Cómo es que paso esto? ¿Cuándo paso? ¿Por qué? ¿Qué vamos a hacer, nos mudaremos, nos convertiremos en desplazados dentro mi propio país cuando no estamos en guerra supuestamente? se pregunta afanosamente. ¿Qué le paso a Acapulco? ¿Por qué dejaron que esto pasara? corrijo, ¿Por qué dejamos que pasara, qué puedo hacer?.

Ella no lo entiende, tampoco su mamá, dudosamente alguien lo hara. 
  



lunes, 4 de julio de 2011

¡Vamos al mitin!

Es domingo por la mañana. En unas horas más estara Andres Manuel Lopez Obrador en Acapulco, viene a un mitin en pleno zócalo, lo han anunciado desde el miercoles pasado, la efervesencia de la gente se siente en el ambiente, estamos emocionados.

 La cita es a las 4 de la tarde en la piñata del parque papagayo. De ahí saldremos en contingente hasta el zócalo, recorreremos la avenida Cuauhtemoc, cruzaremos la vía rapida, pasaremos frente al IMSS y el Vaquero para desembocar en el la costera, cual rio caudaloso que lleva años seco pero que las lluvias han rejuvenecido, así es como se sienten los animos, rejuvenecidos.

Hemos comido más temprano de lo normal, no queremos llegar tarde a la marcha, salimos para la calle y al llegar al boulevard encontramos que hay un flujo de autos y caminoes fuera de lo normal, son demasiados, nunca he visto algo así.

 Pasan y pasan autobuses repletos de gente, sacan la cabeza por la ventanilla, gritan, sonrien y saludan a los peatones, ondean banderas amarillas, naranjas y rojas, algunas simplemente portan gorras con la leyenda AMLO Presidente. Esperamos a que pase un camión del transporte publico pero es la hora que no pasa, son ya las 3:30. Nos estamos desesperando. A lo lejos y en el carril de baja velocidad viene un micro pintado diagonalmente con rojo y amarillo, esos que van para la poza, también ondea sus propias banderitas, se va acercando y de pronto, se detiene frente a nosotros, se asoma la señora que viene en la ventanilla junto a la puerta y pregunta:

¿Ustedes también van para el mitin? - Nos inquiere a la vez que esboza una gran sonrisa.

- Sí - respondemos timidamente

Ah bueno, subanle, nosotros vamos para allá.

Subimos sin replicar y cuando intentamos pagarle lo del pasaje al conductor éste dice que no haciendo una seña con la mano.

Rentamos el camioncito, si se quieren regresar con nosotros, venganse, no hay problema - comenta la misma mujer de hace rato.

Empieza a avanzar el micro y nosotros avanzamos hacia los unicos asientos disponibles, los ultimos, los de hasta atras, nos sentamos junto a una señora gorda de brazos grandes y cara enrojecida por el sol, lleva su gorrita y un banderin en el que se lee: Sonrie, Vamos a Ganar. La señora se inclina hacia adelante y jala una hielera grande color roja con tapa blanca, la abre y de ahí saca un par de sandwiches y otro más de jugos de sabor, esos que vienen en un esvase en forma de oso, nos los ofrece diciendo:

- Tomen, por si tienen hambre.

No gracias, acabamos de comer. Es verdad, no tenemos hambre

- ¿De verdad? ¿Seguros? - nos pregunta agudizando la mirada, como quien busca el más leve indicio de que le mentimos.

De verdad, mejor guardenlos para el regreso.

- Conste eh, después no se esten quejando que tienen hambre.

Asentimos con la cabeza, vuelve a guardar los alimentos en la hielera y la regresa a su lugar, atorada debajo de un asiento, seguimos avanzando, lentamente subimos hasta llegar a la cima, nos rebasan autos y camiones, muchos de ellos traen al frente mantas que indican de donde vienen, en algunas se puede leer:  Chilpancingo Presente, Ayutla con AMLO, Ometepec va con AMLO y demás frases alusivas al día, los autos particulares y taxis no se quedan atras, muchos llevan pegotes con el grito de guerra: Sonrie, Vamos a ganar, otros muestran a Andres Manuel sonriendo con el pulgar levantado, lo acompaña el eslogan de la campaña, Por el bien de todos, primero los pobres, los menos agitan sus banderines fuera de la ventanillas y así es como de diluye el camino, entre banderas, consignas e ilusión por el cambio.

Nos bajamos a unos metros de la piñata, la gente se arremolina alrededor de ella, poco a poco, se esparse el rumor de que Andres viene retrasado y que no estara en la marcha, nos alcanzara en el zocalo, ni modos, los candidatos a diputados, senadores se colocan al frente, se encadenan con los brazos y atravez de los altos parlantes se escuchan voces que no indican que nos unamos al contigente.  Así lo hacemos.

Conforme la masa humana avanza por una de las avenidas más grandes de Acapulco, los marchantes de mayor edad evocan la otra gran marcha, la primera que sacudio a Acapulco, la marcha del 88, aquella encabezada por Cardenas y Muñoz Ledo, qué días aquellos, dicen los más viejos, suspirando y añorando a los viejos lideres.

Cuando llegamos al zócalo buscamos el mejor lugar. Esto es una fiesta, las bocinas a todo lo que dan, las voces les hacen segunda, todo mientras lo esperamos.

Llegan 2 Suburban negras, baja Andres de una de ellas y se escucha el estruendo, las mujeres gritan, los hombres aplauden, los niños son trepados a los hombros, Mira hijo, es él, el de cabello blanco.

Comienza el mitin.

Ésta entrada va dedicada para todas aquellas personas que luchamos por un cambio, cada uno desde nuestra trinchera, desde la calle o la computadora. Somos todos iguales en la batalla y sobretodo, solidarios el uno con el otro porque no hay mayor muestra de amor cristiano que luchar por tener una sociedad más igualitaria, a todos ellos, Gracias y sigamos adelante. ¡NO PASARAN!