Tiempos oscuros, tiempos en que dominan las apariencias por encima de todo lo demás.
En la sociedad actual el fin supremo del sistema es acabar con todo lo humano, hacer que los mismos seres humano dejen de serlo. Convertir a quien fue creador en consumidor.
Acabar con lo humano, esa es la sentencia.
Acabar con la diferencia, promover la uniformidad. No buscar conciliar sino imponer. Ahora lo que importa es ser obrero para producir, no crear, producir para consumir, consumo que alienta la producción. Terminar la concepción, promover la reproducción.
Ya no importa si eres escritor, pintor, escultor o artista, eres por lo que tienes, no por lo que creas.
Acabar con lo humano, terminar con las emociones, desterrar la sensibilidad.
Abarzar al individualismo como bandera en la sociedad. Yo, después yo y al último Yo. Esa es la consigna, no más comunidad, no más nosotros, sólo Yo. ¿Quién más si no soy Yo?.
Está mal pensar. Está mal cuestionar. Tú opinión no vale, no estas capacitado, en la sociedad donde la experticia es lo más valorado, ¿Quién dice que para ser atero hay que doctor en Teología?.
Aquí estamos, nosotros los que disentimos, los que pedimos más y no queremos lo que hay. Un cambio no un cambio político, es uno donde el pensar sea otro.
Acabar con lo humano, seamos todos cuando a ellos les convenga, seamos solo nosotros cuando estemos en desacuerdo. Aquí estamos pugnando por lo que insigne en el ser humano, la diferencia.